- Frena tu lengua para que no se desboque; di siempre menos de lo que piensas.
- Cultiva una voz baja y persuasiva. La forma como lo dices, a veces cuenta más que lo que dices.
- Nunca dejes pasar la oportunidad para decir una palabra amable y alentadora.
- Elogia el trabajo bien hecho, sin importar quién lo hizo.
- Interésate en los demás: en sus ocupaciones, su bienestar, sus hogares y su familia.
- Deja que tus virtudes hablen por sí solas y no menciones los vicios de los demás.
- No alientes la murmuración. Debes imponerte la regla de no decir nada sobre otra persona si no es algo bueno.
- Ten mucho cuidado con los sentimientos de los demás. Los chistes y bromas a expensas de otros, pocas veces vale la pena decirlos y pueden herir donde menos se espera.
- Considera a las demás personas antes que a ti mismo y serás respetado y recompensado.
viernes, 5 de junio de 2009
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